domingo, 18 de diciembre de 2011

LOS COMIENZOS



Para quien le guste comer, del placer de la mesa al respeto a la materia prima sólo hay un paso. Así que, ¿porqué no plantar tus propias verduras y hortalizas?. Pues manos a la obra. Lo primero era saber qué hacer, y para ello nos apuntamos a un par de cursos del CEMACAM de Crevillente (Alicante) sobre agricultura ecológica, donde aprendimos de la mano de Manu conocimientos más que suficientes para comenzar a rodar.


Después vendría unas de las tareas más difíciles: encontrar un terreno. Comprarlo resultaba muy caro y llegar a acuerdos de cesión se convirtió en una pesadilla que minaba nuestras ilusiones; es triste observar como montones de hectáreas de terreno quedan sin cultivar por el ridículo sentido de la propiedad en este país.

Sin embargo el día menos pensado llegó la solución. Un vivero alquilaba unas parcelitas para cultivo ecológico y dotadas de agua, vigilancia y asesoramiento. Lo vimos, nos gustó y nos quedamos dos parcelas (unos 70 m2). ¡Ya podíamos empezar!

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