domingo, 18 de diciembre de 2011

PREPARAR LA TIERRA (I)



¡Primera jornada en el campo, que ilusión!. Y un montón de tareas por hacer...

Ya nos habían pasado la motoazada para preparar el terreno, pero había que limpiarlo de piedras y malas hierbas. Había que tener cuidado de no pisar la tierra, así que lo primero era preparar las losetas y ponerlas en el terreno.
Las losetas tenían un metro de largo, por lo que era necesario partirlas. Dado lo quebradizo del material, muchas salieron bien y otras no tanto, pero todas se podían usar.


Para limpiar el terreno lo más rápido fue usar el rastrillo para acumular las piedras y arrancar las malas hierbas más rebeldes. Después era cosa de meter la pala, llenar el capazo y llevarlo con carretilla a la zona común de desperdicios.
Terminamos 2 Gaspar Caballero, pero costó más de lo que esperábamos...

EL DISEÑO



Una vez conseguido el terreno, había que decidir que queríamos tener. Por supuesto verduras y hortalizas, pero también nos hacía ilusión tener algunos árboles de los que poder coger nuestros frutos. Decidimos poner 3 modelos "Gaspar Caballero" (es el tipo de cultivo que más nos gustó por el aprovechamiento del espacio y el hecho de compactar poco la tierra) y dedicar el resto a frutales.


En la imagen tenemos uno de nuestros Gaspar Caballero. En primer lugar elegimos las hortalizas que podíamos plantar en esta época del año (diciembre), las diferenciamos por familias (cuando se acabe la época de las plantas seleccionadas hay que rotar los cultivos para dificultar el desarrollo de plagas y favorecer el crecimiento de otras especies), y teniendo en cuenta el marco de plantación (lo que cada planta necesita espacialmente), realizamos el diseño.

Entre las dos superficies de cultivo (5m x 0,7 m cada una) dejamos un pasillo de 0,3 m de ancho en el que ponemos 5 losetas de 0,5 m cada una (para pisar) y 0,5 m entre loseta y loseta para poner aromáticas.

Después de los diseños, tocaba comprar y conseguir las herramientas: dos azadas (diferentes tamaños), rastrillo, pala, plantadores (de planta y de semillas), desterronador (éste fue más difícil, lo encontramos en la Cooperativa de Agricultores de Crevillente), capazo, botas para el terreno encharcado, pulverizador, guantes, martillo, cinceles, losetas, etc.

LOS COMIENZOS



Para quien le guste comer, del placer de la mesa al respeto a la materia prima sólo hay un paso. Así que, ¿porqué no plantar tus propias verduras y hortalizas?. Pues manos a la obra. Lo primero era saber qué hacer, y para ello nos apuntamos a un par de cursos del CEMACAM de Crevillente (Alicante) sobre agricultura ecológica, donde aprendimos de la mano de Manu conocimientos más que suficientes para comenzar a rodar.


Después vendría unas de las tareas más difíciles: encontrar un terreno. Comprarlo resultaba muy caro y llegar a acuerdos de cesión se convirtió en una pesadilla que minaba nuestras ilusiones; es triste observar como montones de hectáreas de terreno quedan sin cultivar por el ridículo sentido de la propiedad en este país.

Sin embargo el día menos pensado llegó la solución. Un vivero alquilaba unas parcelitas para cultivo ecológico y dotadas de agua, vigilancia y asesoramiento. Lo vimos, nos gustó y nos quedamos dos parcelas (unos 70 m2). ¡Ya podíamos empezar!