Tras las últimas incorporaciones quedaban los trabajos más gordos, para los que contamos con la inestimable colaboración de nuestros cuñis.
Limpiamos el terreno destinado a los árboles: retirar malas hierbas y piedras, rastrillar, meter la azada y cavar (a destacar la labor de papá Germán que faenó como un mulo).
Por fin plantamos los árboles: una mano de Buda, un lemonquat, un naranjo (en las fotos por este orden), y un peral de San Juan. Aún nos queda un albaricoquero, pero todavía está en invernadero hasta que coja mejor.
Mientras tanto, regar, quitar el invernadero (finalmente las tomateras no aguantaron las bajas temperaturas ooohhhhhh), y limpiar el camino de piedras y hierbas.
Gran jornada amenizada por un almorçaret a cargo de los viveros y de nuestros vecinos de parcela.
¡ Gracias a todos!
En próximos post los carteles terminados manufacturados por la Cuñi (la envidia de la huerta).
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