jueves, 26 de enero de 2012

Nuevas inquilinas: habas y guisantes

Tras las últimas lluvias y ventoleras, el campico ha aguantado bien (invernadero incluido). Es una pasada el estirón que te pegan las plantas con unas lluvias. Fijáos en el color de la lechuga roja


Y no es la única, los ajos, por los cuales no dábamos un euro han empezado a salir a buen ritmo, las escarolas se han enderezado, las espinacas han "engordado", etc.

Nos preocupan algo las tomateras porque aunque no están mal, tampoco han crecido ni un ápice.

Tenemos nuevas "inquilinas", a falta de más cultivos hemos plantado habas y guisantes. Los segundos no nos entusiasman, pero el cuñao ejerció presión y no nos ha quedado más remedio.


Vamos pensando ya en los frutales y en mejorar el riego, ¡hay que prepararse para la primavera!

lunes, 16 de enero de 2012

Montando un mini-invernadero

Cuando ya empezamos a controlar el riego ¡zas!, cambia el tiempo y viene frío y lluvias. Así que nos apresuramos a hacer dos cosillas antes de que ocurra.

La primera es plantar las patatas, ya que unas buenas lluvias les pueden dar un buen "empujón". Cogemos unas patatas biológicas de Burgos, las cortamos en cachos (nos aseguramos que al menos tengan dos ojos), cavamos un poco con la azada (nada de 0,5 metros, ya las "engañaremos" más adelante), les echamos "Neem Pelletes", y las cubrimos. Una regadita y listos. Cuando empiecen a crecer, pondremos un bancal cerámico y echaremos más tierra encima.

La segunda es montar un pequeño invernadero para las tomateras. Resulta que el próximo frío y mal tiempo puede detener su crecimiento, así que un invernadero detendría el impacto térmico y propiciaría la continuidad de su crecimiento. Con un plástico de tender la ropa, unos doseles extensibles (¡gran idea de mi padre!) y unos pedrolos, parece que queda bastante bien. Falta que aguante.

miércoles, 11 de enero de 2012

Comprobando el riego



Hago una escapada para comprobar si las plantas se van recuperando, y compruebo con satisfacción que todo ha ido bien.
Las plantas más castigadas han renacido: tomateras, rúcula, lechugas, espinacas, escarolas, melisa y manzanilla presentan mejor aspecto. Otras están mejor que nunca: las estevias, los canónigos y las coles lombardas aunque no crecen, tienen un color muy chulo; las fresas y la hierbabuena empiezan a expandirse. Eso si, ni rastro de los ajos.



Pongo 30 minutos de goteo suave y riego de nuevo individualmente a cada planta. ¡Va bien la cosa!.

Primera visita de los "Los Cuñis"



Esta vez decidimos no plantar y tan sólo echar un ojo para ver como iba la cosa y regar. Para ello nos vamos con mis cuñados para enseñarles el campo de juego de nuestra futura sobrina.
Llegamos y aquello está mas seco que la mojama: algunas plantas tienen muy mal aspecto y no sé si sobrevivirán. Las sospechas se hacían realidad, no habíamos regado suficiente. Nuestro mentor Celestino nos advierte que al plantar hay que regar directamente a la planta para "que coja", no basta con el goteo. Cuando la planta se "acostumbre" hará que la raíz crezca hacia los puntos del goteo. ¡Cuanto hay que aprender!.
Hacemos un riego de 40 minutos y regamos todas las plantas una a una. La participación de "Los Cuñis" es admirable y lamentamos no ofrecer imágenes de los remojones y embarramientos varios. Otra vez será...
Mientras tanto pongo una foto de nuestra sobrina "Pupa", a buen seguro deseosa de acompañarles en la próxima visita.

Plantando en enero

De nuevo a plantar y con nueva planificación. Y de nuevo chasco: en 2 semanas han cambiado las variedades disponibles. Pero confiamos en nuestro mentor Celestino y plantamos lo disponible.
Adjunto un croquis con los cambios realizados en la planificación:


Plantamos lechugas, rúcula, espinacas, tomates Bond (jo, que pasada poder tener tomates en abril), ajos (hemos plantado algo tarde, no se si saldrán), fresas, cebollas, col lombarda y puerros.
Parece que el riego de la última vez ha sido suficiente (2 días por semana 20 minutos de goteo suave), aunque está haciendo mucho calor para ser enero. Sin embargo confiamos en el resultado y repetimos.

Empezando a plantar

Por fin vamos a verle color al huerto, ¡toca plantar!. Previamente hemos encargado la instalación del riego por goteo (sí, podríamos haberlo hecho nosotros, pero es una tarea que no nos motivaba y el tiempo para plantar determinadas cosas, mandaba), y ha quedado bien, aunque la boca de riego ejerce mucha presión y saca el tubo de goteo de sitio si lo abres a tope. Una vez que plantemos ya lo mejoraremos: incorporaremos filtro antical, reductor de presión, cierres en determinados bancales y una "t" al principio para colocar una manguera para los frutales. Pero ya podemos regar, y por lo tanto plantar.
Así que vamos orgullosos con nuestra planificación de siembra según la temporada de diciembre y ¡zas!. Sorpresa, para muchas de las plantas que pensábamos plantar ya ha pasado la temporada. Y es que esto del calendario de plantación es algo tan local que internet nos puede solucionar bien poco. Por lo tanto improvisamos, nos adaptamos a las variedades disponibles y decidimos comprar plantas de momento en vez de realizar semilleros (sería una pena plantar semillas de variedades que después no "fructifiquen"), hasta que aprendamos algo más sobre el calendario de plantación local.
Nos decidimos por plantar las aromáticas, escarolas, canónigos, perejiles y estevias (curiosa lechuga de sabor muy persistente y dulce, ¡una pasada!) y retocar la planificación.


Nos ponemos manos a la obra. Medimos el marco de plantación de cada planta, cavamos (de manera algo irregular, pero poco a poco...), ponemos un producto biológico para darle fuerza a la raíz (Neem Pellets o por nosotros traducido al alacantí como nen pelletes), y una vez que está todo, regamos (unos 20 minutos de goteo suave).

PREPARAR LA TIERRA (y II)

Continuamos la limpieza del terreno. Es increíble la cantidad de piedras que se pueden sacar de 30 m2, aunque nos dice Celestino (nuestro "asesor") que eso es bueno para que el terreno no se compacte. Así que el esquema ha sido rastrillar (y así quitamos muchas piedras de golpe), desterronar (así incorporamos las piedras de tierra), mover la tierra con la azada (e incorporar el abono de caballo y cabra, de esta manera enriquecemos la calidad de la tierra, se le llama "abonado de fondo") y volver a rastrillar para igualar el terreno.


Finalmente clavamos piquetas y encordamos los Gaspar Caballero para ver bien donde podemos pisar y dónde no. Todo queda listo para la instalación del riego.